NAVIDAD EN LA OFICINA

Navidad es una época que parece encantarles a los jefes. Puede que se deba a los regalos que reciben de clientes y proveedores (aunque cada vez son menos, siguen llegando cajas de vino y jamones de pata negra que tú solo podrás oler de lejos...). Por este motivo, suelen creer que a ti también te encanta y como empleado vas a agradecer los "detalles" que tienen contigo. Si eres afortunada, tendrás un bono especial de fin de año. De lo contrario, lo más seguro es que te "gratifiquen" con una cesta o lote, con productos que parecen pensados para familias hambrientas de la posguerra. Lo malo de estos "lotes" es que suelen contener varias botellas y productos de un peso considerable, que deberás acarrear hasta tu casa por tus propios medios y, una vez allí, ya pensarás a quien se los "endosas". Esto te va a suponer ir un día en coche hasta la oficina, pagando el día de parking o volver a casa en taxi. ¡Has hecho el negocio de tu vida!. 


Pero esto no es lo peor que pasa en las oficinas en diciembre, lo peor son las cenas de empresa. Sí, los jefes creen que así fomentan el espíritu de equipo, mezclándose con sus subordinados e invitándoles a cenar. Para ti, estas cenas son una continuación de la jornada laboral con el agravante de tener que soportar a tus compañeros y jefes con unas copas de más y haciéndose los graciosillos. Recuerda que son tus compañeros, no son tus amigos, así que intenta no beber demasiado y aguanta el tipo como puedas, es un sacrificio que hay que hacer una vez al año (considéralo horas extras no remuneradas).

Lo más recomendable en este tipo de cenas (también es aplicable a la ineludible cena de verano) o a las despedidas de compañeros y otros eventos similares), es que te comportes de la forma más profesional posible, aunque el tono sea más relajado e informal. Lo más importante es que no digas ni hagas nada de lo que te puedas arrepentir el lunes siguiente en la oficina. 

Y lo último, y no por ello menos importante, demuestra tus dotes de actriz y agradece a tus jefes tanto los regalos que te han hecho como la invitación a la cena, de lo contrario pensarán que eres una desagradecida porque ellos lo siguen viendo como algo por lo que tienes que estar contenta puesto que se han gastado un dinero (por poco que sea) para que tus navidades sean mejores... 

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